Logo AECC Sal conmigo del tabaco

Quiero salir del autoengaño

Descubre la verdad detrás de todas esas frases que seguro has oído decir a más de un fumador

Mito #1

"Conozco personas muy mayores que fuman mucho y están muy bien”, “Mi abuelo ha fumado toda la vida y está perfectamente"

Mito #2

“Hay muchas cosas peores que el tabaco” “Por qué voy a privarme de fumar si la contaminación ambiental es mucho más dañina que el humo del cigarrillo”

Mito #3

“De algo hay que morirse; hasta entonces quiero vivir feliz”

Mito #4

“No noto que me haga tanto daño como dicen”, “No merece la pena dejar de fumar siendo joven si no te sientes mal”

Mito #5

“Es demasiado tarde, llevo fumando toda la vida”

Mito #6

“No se ha demostrado una relación causal entre respirar humo y enfermedades” “El humo del tabaco sólo afecta a los ojos y a la garganta del fumador pasivo”

Mito #7

“Fumar poco en una mujer embarazada no daña al feto”

Mito #8

“Yo no dependo del tabaco, puedo dejar de fumar cuando quiera”, “El tabaco no es una droga”

Mito #9

“Fumo porque me gusta”

Mito #10

“Cuando estoy nervioso, lo único que me ayuda es fumar” “Fumar me ayuda a relajarme”

Mito #11

“Fumar me estimula y me ayuda a rendir más”

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No olvides que sólo vemos a los que llegan, a los que han muerto a causa del tabaco no los vemos envejecer. El tabaco acorta la esperanza de vida en 8-10 años y deteriora la calidad de vida. Estadísticamente, los fumadores viven menos que los no fumadores.

En estudios muy recientes han evidenciado que algunas personas experimentan mutaciones en el ADN que les hacen resistentes al tabaco. ¿Significa esto que fumar puede ser bueno para algunas personas? En absoluto, independientemente de la condición genética de cada uno, siempre será mejor para los pulmones no fumar.

No te engañes, el tabaco es la primera causa de muerte evitable en los países industrializados ¡Uno de cada dos fumadores fallece por enfermedades relacionadas con el tabaco! Así de crudo. El tabaco es causante del 30% de todos los cánceres diagnosticados, frente a un 2% producido por la contaminación ambiental.

En el mundo muere por causa del tabaco una persona cada seis segundos. 60.456 muertes al año solo España, unos 125 varones y 40 mujeres al día.

No te engañes, las principales enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades respiratorias como el EPOC, no se caracterizan precisamente por una muerte especialmente rápida. De hecho, suelen provocar años de sufrimiento, dolor e invalidez.

No te engañes, aunque durante un tiempo no notes los efectos negativos del tabaco, se está produciendo un daño importante en tu organismo. La sola acción de fumar un cigarrillo produce un aumento de tu tensión arterial y una elevación de tu frecuencia cardiaca de 10 a 15 latidos por minuto.

Aun siendo joven, dejar de fumar mejora el funcionamiento del corazón y de los pulmones, lo que se traduce en un mayor rendimiento ante cualquier esfuerzo. Además, también notarás un mejor olfato, disfrute de sabores y comidas.

No te engañes, nunca es tarde para dejarlo. Por mucho tiempo que lleves fumando, siempre estás a tiempo de experimentar importantes cambios positivos en cuanto a tu salud, tu bienestar físico y psíquico, tu economía, tu estética, etc.

Ten en cuenta estos datos:
20 minutos después del último cigarrillo la presión arterial y la frecuencia cardiaca vuelven a sus valores normales. Pasadas 8 horas, se normalizan los niveles de monóxido de carbono y oxígeno en sangre. 24 horas más tarde, el riesgo de sufrir un infarto cardíaco disminuye. A las dos semanas, tu función pulmonar aumenta hasta un 30%. Un año después, tu probabilidad de padecer insuficiencia coronaria se reduce a la mitad. Y tras 5 años, el riesgo de que mueras por enfermedad pulmonar disminuye también a la mitad. Como ves, aún puedes hacer mucho.

No te engañes, puede que en un principio se pensase que “fumar involuntariamente” causaba sobre todo efectos leves como irritación en los ojos. Pero hoy día se sabe que los fumadores pasivos presentan, con mayor frecuencia que los que no lo son, alteraciones respiratorias, cardiacas, otorrinolaringológicas y cáncer de pulmón.

El fumador pasivo tiene mayor riesgo de padecer todas las enfermedades producidas por el tabaco, agravándose esta situación en el caso de los niños.

Los hijos de padres fumadores padecen en mayor proporción infecciones respiratorias, crisis asmáticas y otitis. En el 2004, el humo ambiental del tabaco fue responsable de 600.000 muertes prematuras en todo el mundo. El 28% eran niños.

No te engañes, cada vez que fumas estando embarazada se están produciendo alteraciones en el feto, ya que está más que comprobado que los componentes del tabaco atraviesan la barrera placentaria.

No te engañes, todo fumador es dependiente física y psicológicamente del tabaco, aunque fume poco. Las drogas se definen como sustancias que provocan adicción física y psicológica cuya retirada provoca síndrome de abstinencia. El tabaco cumple con todos y cada uno de los requisitos mencionados.

No te engañes, seguro que tu primera experiencia con el tabaco fue desagradable. La mayoría de fumadores admite que su primera experiencia con el cigarrillo fue desagradable y que tuvieron que hacer esfuerzos para acostumbrarse a fumar. Entre un 70% y un 80% de los fumadores confiesan que les gustaría dejar de fumar. Casi todos prefieren que sus hijos no fumen y sólo un escasísimo porcentaje está convencido de verdad de que les gusta.

“No tengo suficiente fuerza de voluntad”
Mucha gente cree que dejar de fumar es un asunto de “fuerza de voluntad”. Este hecho es sólo una verdad a medias, porque parece que es una cualidad con la que se nace. En realidad, la fuerza de voluntad es un esfuerzo que realizamos cuando tenemos un gran interés por conseguir un objetivo determinado. Cualquier fumador puede lograr dejar de fumar, igual que ha conseguido otras cosas difíciles en la vida.

No te engañes, en realidad la nicotina es una sustancia estimulante, no relajante. Es posible que notes una sensación de alivio al fumar, pero quizás sea porque reduzca la sensación de abstinencia. El hecho cierto es que, a medio plazo, fumar aumenta sin ninguna duda la tensión de tu organismo.

No te engañes, puede que los primeros días después de dejar el tabaco tengas alguna dificultad para concentrarte, es un síntoma normal, pero suele durar pocas semanas. Después de ese corto periodo, sucede justamente lo contrario: está más que demostrado demostrado que los no fumadores rinden más.

Quiero dejarlo ya

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